Depende:
Cada niño nace con diferentes niveles de toxicidad y/o reserva tóxica (saturación) y “deuda de nutrientes”.
Porque los niños pueden tener las toxinas hasta el tope (no tener reserva tóxica), alta deuda de nutrientes, pero si cumplen con lo anteriormente dicho, nunca van a llegar a ser niños tóxicos. De lo contrario pueden tener las toxinas hasta la mitad (50% de reserva tóxica), y una deuda de nutrientes del 20%, pero no reducen el consumo de toxinas, no dejan que el cuerpo cumpla su autolimpieza (emuntorios fisiológicos), suprimen los emuntorios patológicos (la enfermedad), no aportan los exactos nutrientes, en poco tiempo presentarán los síntomas y signos de niño tóxico. Los niños tóxicos son niños que hasta cierto momento de su vida estaban bien y a partir de determinados eventos como:
Empiezan a tener síntomas y signos autistas y por ende vienen diagnosticados y clasificados dentro del trastorno del espectro autista. Para nosotros son niños tóxicos.
Son tratamientos basados en la medicina homeopática, homotoxicológica, ortomolecular y biológica que aportan al cuerpo todos los nutrientes (ortomolecular) necesarios para que pueda cumplir con los mecanismos de autolimpieza, desintoxicación, reparación y regeneración. Su aplicación es por vía endovenosa (ampollas y/o o sueros), vía intramuscular (ampollas), vía subcutánea (ampollas), vía oral (glóbulos, gotas, spray), vía tópica (cremas, pomadas), y además existe la presentación en crema dental, supositorios y óvulos. Un cuerpo desintoxicado y con justo aporte de nutrientes es un cuerpo sano.
La duración de los tratamientos y el tiempo que se necesita para la autolimpieza, desintoxicación, reparación, regeneración y el restablecimiento de la deuda de nutrientes varía en cada niño, puede ser de 6 meses hasta 1, 2 años o más, todo depende:
Unos niños empiezan a tener cambios a las pocas semanas, otros a los seis meses y otros se tardan más. Cada niño es diferente algunos con solo el cambio de la dieta tienen respuesta, otros con los tratamientos de desintoxicación de los metales pesados, o con el restablecimiento de la deuda de nutrientes, otros…es muy variable.
La frecuencia depende de cada niño:
La frecuencia de los tratamientos por vía endovenosa puede variar de una, dos, tres veces o más a la semana; por vía oral las gotas son tres veces al día.
Un niño tóxico presenta un síndrome del intestino permeable, daños y déficit enzimáticos por lo cual no está en la capacidad de digerir y absorber toda esa gran cantidad de vitaminas, minerales, oligoelementos... en pastillas que toma por vía oral. La digestión incompleta de éstas produce unos metabolitos intermediarios altamente tóxicos que llegan directamente a la sangre a través de los orificios de las mucosas intestinales lesionadas (síndrome del intestino permeable), atraviesan todos los filtros del cuerpo (hígado, otros) hasta traspasar la barrera hematoencefálica llenando el cerebro con sustancias tóxicas con las subsiguiente agravación de los síntomas y sígnos del niño autista (niño tóxico). Por esta razón recomendamos no tomarlos hasta lograr recuperar totalmente las mucosas intestinales lesionadas, los daños y déficit enzimáticos presentes y así no empeorar y profundizar la sintomatología ya presente en éstos niños. Todo esto se logrará con un justo aporte de nutrientes para que el cuerpo pueda cumplir con los mecanismos de autolimpieza, desintoxicación, reparación y regeneración. A través de tratamientos homeopáticos, homotoxicológicos, ortomoleculares y de medicina biológica por vía endovenosa, intramuscular, subcutánea, oral o tópica, que a diferencia de las pastillas, no pasan por el proceso digestivo y podrán ser absorbidos directamente. De esta manera toda problemática tóxica, nutricional, digestiva, inmunológica, neuroendocrina y/o metabólica que presenta el niño mejorará.
La dieta para estos niños además de los tratamientos de nutrición ortomolecular (homeopático, homotoxicológico, ortomolecular y de medicina biológica), es importante y consta de un régimen alimenticio personalizado. Se elabora en base a los resultados de los exámenes de laboratorio y a los diferentes test que se realizan al niño. Esta no maneja estándares, se aplica de manera particular, indagando y descubriendo las necesidades individuales. Se le indicará al comienzo una dieta generalizada donde se le eliminarán los alimentos a los cuales la mayoría de los niños son intolerantes (dieta excluyente), se le explicará que no hay que comer el mismo alimento todos los días (dieta rotativa) para que no se vuelva intolerante o alérgico al mismo; por estadística se le aportaran los nutrientes que más necesita y así tener un justo aporte de nutrientes (ortomolecular) para que su cuerpo pueda cumplir con los mecanismos de autolimpieza, desintoxicación, reparación y regeneración para que de esta manera toda problemática tóxica, nutricional, digestiva, inmunológica, neuro-endocrina y/o metabólica presentará mejorías (dieta carencial). Se les hablará: del índice glicemico de los alimentos y se les entregará la lista con todos ellos clasificados en base a este índice y se le indicará cuáles le están permitidos (dieta índice glicemico); de la importancia de un buen aporte de alimentos para mantener el equilibrio acido-alcalino (dieta alimentos acido-alcalinos), de cuáles son los alimentos necesarios para el justo aporte de nutrientes para los diferentes sistemas orgánicos para que puedan cumplir con su buen funcionamiento de autolimpieza, desintoxicación, reparación y regeneración (Dieta nutrientes necesarios para los diferentes sistemas orgánicos), de cuáles son los nutrientes para el equilibrio neuro - endocrino- inmunológico (dieta equilibrio neuro - endocrino- inmunológico) y de la importancia de la dieta disociada y alimentos no compatibles, es decir cuáles son los alimentos que no hay que mezclar (dieta disociada). Después de tener los resultados de todos los exámenes y tests, la dieta será personalizada, y la orientación consistirá en indicarle que alimentos puede comer, cuáles no y por qué, según los resultados obtenidos. Es decir, esta dieta será desintoxicante, ortomolecular y se elabora de manera individual englobando todos los principios antes mencionados:
“Que tu alimento sea tu medicina y que tu medicina sea tu alimento” (Hipócrates)
Hay muchos más alimentos que pueden formar parte de la dieta del niño, que son más sanos y aportan los nutrientes que él necesita para su crecimiento y desarrollo. Si el niño es intolerante a estos alimentos (leche, queso, trigo…) y por su problema metabólico y deficiencia enzimática no los digiere, se formarán unos metabolitos intermediarios de estos alimentos altamente tóxicos que al llegar directamente a la sangre a través de las mucosas intestinales perforadas, atravesarán todos los filtros del cuerpo (hígado, otros) hasta traspasar la barrera hematoencefálica desencadenando los síntomas de niño autista. Por eso es importante eliminarlos de la dieta para disminuir el aporte de toxinas para el cerebro, hasta que no se hayan subsanado los problemas de permeabilidad de las mucosas intestinales, de los filtros del cuerpo (hígado, otros) y de la barrera hematoencefálica. Que nuestros alimentos sean nuestra medicina y que nuestra medicina sea nuestro alimento (Hipócrates).
Lo más importante es no hacerle supresión a los mecanismos de autolimpieza y desintoxicación que se están realizando a través de los emuntorios patológicos (enfermedad) e indicarle tratamientos homeopáticos, homotoxicológicos, ortomoleculares y de medicina biológica para eliminar más rápidamente las toxinas del cuerpo y aportarle todos los nutritientes que necesita para la reparación y regeneración celular y poder así mantener el equilibrio neuro-endocrino inmunológico y así evitar que las toxinas se dirijan a los órganos, que presentan menor resistencia y se desarrollen enfermedades crónicas – crónicas degenerativas.
Las afasias motoras transcorticales y síndrome de aislamiento y del discurso así como parálisis específicas que se constatan al examinar el niño autista sólo pueden explicarse por ictus isquémicos. Las culpables de estos son las vacunas que provocan deterioros en el flujo sanguíneo en forma de isquemias (sufrimiento celular causado por la falta total o parcial de riego sanguíneo), que afectan tanto el cerebro como al resto del organismo. Los daños adquiridos son además acumulativos, se suman con cada vacuna. Son todos ictus – isquémicos. Estos son específicos y terminan en “mini accidentes vasculares” (que están por debajo de la resolución de nuestras neuroimágenes.) que causan lesiones orgánicas del cerebro que se manifiestan de forma variable en algunos, varios e incluso todos los niveles funcionales del lenguaje (fonológico, morfológico, sintáctico, semántico, prosódico y pragmático), originando un déficit patológico en la expresión y/o compresión del lenguaje oral y escrito. Es por esto que estos niños no hablan.
No, sólo en la fase de desintoxicación y aporte de la deuda de nutrientes los tratamientos serán de forma constante, porque una vez resuelta toda problemática tóxica, nutricional, digestiva inmunológica, neuro - endocrina y/o metabólica, los tratamientos serán preventivos y de mantenimiento. La prevención es importante y un diagnostico y tratamiento precoz es vital. Prevención es: evitar las cosas que nos hacen daño, que nos pueden intoxicar y que nos aumentan la deuda de nutrientes; es mantener siempre nuestros emuntorios en perfecta forma, buenos hábitos de vida y hacer tratamientos de mantenimiento a través de las terapias homeopáticas, homotoxicológicas, ortomoleculares y de medicina biológica.
Todas ellas han contribuido y contribuyen al aumento de casos de autismo, trastorno específico del aprendizaje, trastorno del déficit de atención… El aluminio, el mercurio, el escualeno y otros contaminantes que se han añadido a las vacunas son equivalentes a los virus y las bacterias que causan daños y perjuicios a los tejidos humanos. El hecho de que (sustancias químicas letales) sean necesarias en la formulación de una vacuna demuestra que este es un producto tóxico, inestable y pocos fiable, con o sin su presencia. ¿Qué puede tener que ver, el aluminio, el mercurio o cualquier otra sustancia química letal usada en las vacunas con la prevención de enfermedades en los niños? Son sustancias extrañas a la fisiología humana que inducen respuestas inmunológicas y electrostáticas que alteran el flujo sanguíneo, lo que puede conducir a daños directos en los tejidos. Las reacciones provocadas por las vacunas comienzan a producirse a los pocos minutos de recibirse, aunque sus consecuencias en forma de síntomas o enfermedades pueden llegar a aparecer mucho más tarde. Y lo malo es que se verán más afectados quienes hayan recibido más vacunas, porque los daños son acumulativos se suman con cada vacuna. Se produce una pérdida de la capacidad del organismo para mantener el grado de fluidez de la sangre que transporta el oxigeno, la glucosa, los nutrientes y las células reparadoras cuando su electrodinámica es modificada por metales pesados, bacterias infecciosas, vacunas y otros tóxicos. Las vacunas pueden terminar provocando estrechamientos microscópicos de los vasos sanguíneos tanto en el cerebro como el resto del cuerpo, bien de forma inmediata o diferida. Estos daños son todos ictus isquémicos (sufrimiento celular causado por la falta total o parcial de riego sanguíneo), miniaccidentes vasculares que están por debajo de la resolución de nuestras neuroimagenes. Si esos daños son en la niñez afectan el desarrollo neuronal y aparece los síntomas autistas: pérdida de contacto visual, perdida de lenguaje, aparición de manierismos, conducta auto estimulatorias, auto agresivas, etc., pero cuando es en la adolescencia o adulto lo que aparece es un conjunto de síntomas diferentes. Además los virus contenidos en ellas producen reacciones auto inmunes, específicamente reacciones a ciertas proteínas del tejido nervioso. Las células neuronales están protegidas por una capa de ácidos grasos llamada mielina, un ejemplo análogo de esto sería la cubierta de plástico que cubre los cables eléctricos y los aísla. Esto mismo hace la mielina y cuando esta se pierde, los estragos que provoca en el organismo son innegables. Esta pérdida de mielina ocurre cuando nuestros propios anticuerpos la desconocen, destruyéndola. Esto puede explicar el daño que se puede presentar por estas vacunas, no solo por el mercurio, aluminio, escualeno, sino por el virus en sí mismo.
Después de la ingesta de un alimento no permitido empieza una serie de síntomas que pueden aparecer desde las 2 horas hasta las 48 horas después de ingerido el alérgeno, con su sintomatologías muy variadas que afectan todos los órganos, como migrañas, eczema, dolor abdominal, irritabilidad, pero generalmente la respuesta es conductual: berrinches, agresividad, miedos nocturnos, hiperactividad, enuresis nocturna….Algunos de los signos físicos que pueden ser observados son: oídos y mejillas rojas, ojeras y bolsas en los parpados inferior. Estos alimentos agravaran y profundizarán la sintomatología presente y al persistir el consumo hará que éstos niños permanezcan en su toxicidad (niños tóxicos).¿Porqué si se sabe que estos alimentos son la causa de su patología, y al eliminarlos se curan, seguir administrándoselos?...
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