¿Qué es la Homeopatía?
Hay que tener en cuenta que no se trata de una medicina nueva o diferente.
Es un método terapéutico que aplica clínicamente el principio de similitud y que utiliza en sus tratamientos dosis mínimas o infinitesimales. Esta es la definición más concreta que se pueda hacer de la Homeopatía.
Las bases en las que se sustenta la homeopatía merecen ser detalladamente estudiadas e investigadas. La principal base de observación de la terapéutica homeopática es el tan nombrado como poco conocido, principio de similitud. El segundo principio básico es el principio de individualización terapéutica. El tercer postulado es el principio de infinitesimalidad. El cuarto el principio de identidad y los siguientes el principio de Hering y de Kent.
Además de los principios que acabamos de exponer, existen otros aspectos tradicionalmente conectados con la práctica habitual de la homeopatía. Son la constitucionalidad, la biotipología y la Diátesis.
Principio de similitud
Este principio se puede resumir en el hecho biológico de que lo semejante cura a lo semejante.
Como todo el mundo sabe, el principio de similitud es el eje fundamental de la terapia homeopática y para comprenderlo en profundidad es imprescindible considerar las tres premisas siguientes:
- Toda sustancia farmacológicamente activa es capaz de provocar sobre un individuo sano y sensible un conjunto de síntomas, característico de dicha sustancia.
- Todo individuo enfermo presenta un conjunto de síntomas mórbidos característicos de su enfermedad. O lo que es lo mismo, un conjunto de reacciones especificas de defensas ante la situación mórbida.
- La curación o desaparición total de los síntomas, se puede conseguir administrando al enfermo dosis muy débiles o infinitesimales de sustancias susceptibles de provocar a dosis más altas, sobre un individuo sano, síntomas semejantes a los del enfermo.
Esta última premisa puede inducirlos al error de creer que la homeopatía es una terapia sintomática, es decir, que se ocupa de hacer desaparecer los síntomas únicamente.
Nada más alejado de la realidad.
A diferencia de la alopatía la homeopatía trata la causa y no el efecto.
Principio de individualización terapéutica
Este es el segundo principio básico de la homeopatía. Está indisolublemente unido al anterior.
Cada individuo presenta, debido a sus características biológicas particulares, una forma de reaccionar que implica unos puntos de respuestas especificas.
Cuando la homeopatía habla de los síntomas del enfermo, es decir de la enfermedad, no solo está considerada la posibilidad etiológica, sino que está intentando poner de manifiesto la especificidad de respuesta del individuo en cuestión.
Esto significa que genética y psicamente todos tenemos unas características que influirán decisivamente en la forma de responder mediante la enfermedad ante la causa productora del desequilibrio.
Los puntos de respuesta o modificación patológica varían en cada individuo, en función de los locus minoris resistentiae (lugares de menor resistencia).
La conclusión es que, para cada enfermo, existe una posibilidad distinta en cuanto a la forma de reaccionar ante las diferentes situaciones patógenas.
Esta reacción puede manifestarse en distintas ubicaciones orgánicas o incluso en niveles de respuesta más generales. Por ejemplo, ante una infección microbiana, una persona puede manifestar una fiebre con agitación y otra puede expresar síntomas febriles pero con postración.
Principio de infinitesimalidad
Este es el tercer postulado básico que Hahneman aportó a la homeopatía. Se sustenta en la siguiente comprobación: cuando una sustancia es capaz de provocar sobre un sujeto sano unos síntomas patológicos experimentales, es porque dicha sustancia actúa en aquellos niveles fisiológicos susceptibles de generar una respuesta.
Si la acción de la sustancia es muy fuerte, el síntoma generado es más nocivo y a la inversa. Esto demuestra claramente que los niveles de concentración de las sustancias es lo que determina que la acción celular u orgánica sea lesiva o estimulante.
Esta estimulación específica del lugar de respuesta lo trata de alcanzar el homeópata administrando aquellas dosis que, por su elevado nivel de dilución, estén despojados de efectos tóxicos e indeseables pero que conserven, no obstante dicha capacidad de estimulación.
Estos principios básicos de la homeopatía vienen a decirnos que, si podemos mantener la actividad de sustancias a un nivel únicamente estimulante de las reacciones de defensa, podremos ayudar al organismo a desembarazarse de una situación patológica que, de forma similar, está produciendo un determinado agente etiológico.
Los tres principios hahnemannianos expresan el paralelismo de acción existente entre el poder toxicológico de una sustancia y su poder terapéutico.
Pero en su práctica diaria los homeópatas también se apoyan en otros principios que podemos calificar como complementarios.
Principios de identidad
Aunque a primera vista este principio de identidad puede confundirse con el de similitud existe entre ambos una diferencia fundamental desde el punto de vista del tratamiento farmacológico.
Hemos visto que conforme al principio de similitud, el tratamiento lo constituye una sustancia capaz de generar síntomas semejantes a los que aparecen en la enfermedad. El principio de identidad se basa en el tratamiento con la misma sustancia productora de la enfermedad.
Este principio fue puesto en práctica por el doctor inglés Robert Fludd por vez primera, al aplicar en 1676 esputos de tuberculosos para tratar enfermos con esta misma afección.
Todas las enfermedades contagiosas llevan, en sus propios productos de contagio, el medio de su curación.
El principio de identidad establece que se puede conseguir la eliminación y eventual desensibilización del paciente ante las sustancias productoras de la enfermedad, mediante el empleo de dosis débiles, igual que las homeopáticas.
Principio de Arndt-Schulz
Este principio o ley de Arndt-Schulz refleja el efecto estimulante de una sustancia que, a mayor concentración es inhibitoria.
Su enunciado establece que:
-Pequeñas excitaciones provocan la actividad vital
-Excitaciones medias aumentan la actividad vital
-Excitaciones fuertes detienen la actividad vital
-Excitaciones muy fuertes destruyen la actividad vital.
Podemos concluir que “toda sustancia que a pequeñas dosis excita las funciones de un elemento anatómico, las elimina a alta dosis”.
Principio de Hering
El principio de Hering establece que el sentido favorable en la curación sigue siempre unas direcciones orgánicas encuadradas en pautas fijas.
Estas se manifiestan de acuerdo al siguiente esquema:
-Los síntomas deben evolucionar de arriba hacia abajo, es decir, desde la cabeza hacia los pies.
-De adentro hacia afuera o, lo que es lo mismo, desde el interior del organismo hacia las partes más externas.
-Las afecciones se desplazan desde los órganos más importantes hacia otra zona de menor importancia de la conservación vital.
-Desaparición de los síntomas en sentido inverso a su aparición, lo que quiere decir que los síntomas que han aparecido más tarde en el trascurso de la enfermedad deben eliminarse antes que los más antiguos.
Para Hering si la evolución del enfermo no sigue estrictamente las direcciones antes señaladas mediante el tratamiento homeopático, es preciso suministrar un antídoto a los medicamentos administrados, pues son indicios de una tendencia a la cronificación de la enfermedad. Este principio puede resumirse diciendo que la dirección correcta para alcanzar la curación debe ser desde arriba hacia abajo, desde adentro hacia fuera y en el orden inverso de aparición de los síntomas.
Principio de Kent
El principio de Kent establece que las manifestaciones patológicas físicas son producto de trastornos psíquicos, entendiendo por estos las alteraciones de la capacidad humana de mantener su propia voluntad, su inteligencia y su memoria.
Para James Tyler Kent si, por ejemplo, en el tratamiento de un paciente con una úlcera se logra hacer desaparecer la misma pero aparecen o continúan ciertos trastornos de tipo intelectual, significa que la evolución de la enfermedad no es correcta y que se debe cambiar el tratamiento.
Constitucionalidad
La morfología constitucional se puede definir, de forma clásica, como las características del individuo determinadas por la genética y el efecto ambiental.
Vannier ha basado su clasificación en función de la sensibilidad de los diferentes tipos morfológicos ante determinadas sales inorgánicas.
Así, los tipos de una cierta constitución son capaces de generar, frente a las sales que dan nombre a la constitución, más síntomas patogenéticos que el resto de la población.
Actualmente, la hipótesis aportada por Henry Bernad establece que las constituciones conectadas generalmente a aspectos hereditarios se expresan según haya habido durante la gestación el predominio de una capa embriológica u otra, de modo que:
Si existe un predominio de la capa endodérmica, aparece una constitución brevilinea, en la cual los huesos serán cortos y anchos. Los arcos dentales son regulares y la bóveda del paladar es circular.
Las articulaciones también serán anchas, fuertes y rígidas. La angulación de los miembros en extensión en inferior a 180º. Estos individuos presentarán una tendencia a padecer patologías de tipo digestivo y respiratorio, obesidad, arteriosclerosis e hipertensión.
En general, presentan una secreción endocrina equilibrada o normocrínica. En su comportamiento, suelen ser ordenados, metódicos, también sinceros y testarudos. Tienen gran sentido de la disciplina y la responsabilidad. Son claros y directos. Clásicamente los homeópatas han referidos a ésta como constitución carbónica.
Si existe un predominio de la capa ectodérmica, aparece una constitución longilínea, con huesos finos y largos. Son, por lo tanto, altos,delgados y de articulaciones flexibles. Son de tórax estrecho y paladar concavo y angosto. La angulacion de los miembros en extensión es igual a 180. Su caminar es lento y elegante. Tiene tendencia al hipertiroidismo, la descalcificación, espasmofilia y trastornos óseos y vertebrales.
Los individuos con esta morfología constitucional tenderán a padecer patologías relacionadas directamente con el tejido nervioso y la piel. Son imaginativos, creativos y están dotados de una fuerte emotividad.
Su distinción natural sabe corregir lo intempestivo de sus emociones. Es expresivo, pero muy variable y cambiante. Carecen de resistencia ante los esfuerzos de todo tipo. Esta constitución se denomina en los ámbitos homeopáticos fosfórica.
-Si lo que predomina es la capa mesodérmica, aparecerá una constitución normolinea, con una tendencia al canon de equilibrio morfológico. De peso y estatura mediana, su aspecto es armonioso. El rostro es de forma rectangular, con el eje vertical mayor que el horizontal. La tonicidad muscular y ligamentaría es normal. Los dientes son cuadrados y el paladar es ligeramente concavo. Suele tener con frecuencia eccemas, forúnculos, acné y hemorroides. Las tendencias patológicas en este caso van dirigidas hacia la reactivadad rápida y eficaz en la respuesta ante eventuales desequilibrios, resultados de la preponderancia en los tejidos de mantenimiento, líquidos extracelular y la sangre.
Su forma de reaccionar biológica y psíquicamente, es espasmódica y congestiva. Se controlan bien y manifiesta gran seguridad en sí mismo. En homeopatía se habla de este caso de constitución sulfúrica.
Existe también la llamada constitución fluorica. Estos individuos son más pequeños, con tendencia a la asimetría. La extensión de los miembros suele tener una angulación superior a los 180. Presentan características de desarmonía psíquica, manifestada en forma de desorden, incoherencia y actitudes paradójicas. Generalmente se acepta que esta constitución se produce por alteraciones en el desarrollo embrionario. Según Henry Bernard y Rolando Zissú, se trata de una constitución secundaria, porque las características que la definen se puedan sumar a las otras.
Biotipología
Ligado a las constituciones clásicas, existe en Homeopatía el concepto de tipo sensible o biotipología, el cual se define como el conjunto de características externas o de comportamiento de aquellos individuos que, por encima de la media, responden con un incremento de síntomas patogenéticos a determinadas sustancias cuando existe una sensibilización hacia estas.
Diátesis
Las diátesis son modos reaccionales características que inducen al individuo a manifestar crónicamente una determinada patología.
El primero en considerar este concepto fue el mismo Hahnemann cuando expuso su teoría de las enfermedades crónicas. Definió tres modos reacciónales:
Ante cualquier proceso crónico, el médico homeópata observará en cuál de estas diátesis o modos reaccionales podría ser encuadrado el enfermo. Hahnemann denominó a estos estados miasmas.
El homeópata suizo Nebel describió otro estado diatésico conocido con el nombre de tuberculinico. El cuadro es bastante parecido al descrito por Hahnemann como psórico.
A éstas diatesis, posteriormente se ha añadido la diátesis cancerígena, entendiendo por ésta un situación extrema de las anteriores que va acompañada por un estado anérgico.
La Homeopatía
Es un método terapéutico que va a la causa y no al efecto, es reactivo, no hace supresión, cura con lo similar y no con lo contrario o opuesto, no produce efectos colaterales, no hace maquillaje, existen enfermos y no enfermedades, es integral, holística y global. |
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